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„ 'No se puede' – esta frase no existe en mi vocabulario!“
Peter Förnsel, el co-inventor de la tecnología de plasma Openair® se despide en su 67 cumpleaños de la dirección de Plasmatreat y toma el rol de consultor.
(bri) Steinhagen. Ungenio Tarconi vive en Westfalia y su verdadero
nombre es Peter Förnsel. El no nació en Patolandia sino en
Berlín-Spandau, Alemania, en la familia de un ingeniero mecánico. Él
tiene una barba blanca, mide casi dos metros de altura y su signo del
zodíaco es Virgo – lo que podría explicar, para algunos, su afinación
al perfeccionismo técnico y al pensamiento crítico, su amor al detalle
y a la forma, pero también su sencillez y su ensimismamiento.

Foto: Blue Rondo International
La mayoría del tiempo el inventor pasa en su laboratorio de
investigación, apartado de sus compañeros de trabajo, sutilizando y
rompiéndose la cabeza, hasta que otra de sus invenciones esté lista
para ser patentada. Sin embargo, siempre se trata de energía – iones,
electrones, circuitos, alta tensión y generadores, pero ante todo,
después de “sólido, líquido y gaseoso”, se trata del cuarto estado de
la materia: el plasma.
El nombre “accionamiento de toberas” estaría bien puesto, no
obstante, el socio de Plasmatreat GmbH, Steinhagen, Alemania, Peter
Förnsel de 67 años, ha inventado un sistema de toberas muy especial y
ha logrado de esta manera éxito a nivel mundial. El sistema de toberas
sirve para el uso de plasma atmosférico – la tecnología de plasma
Openair® que Peter Förnsel y su compañero Christian Buske han
desarrollado hace casi 10 años, la que es una tecnología industrial muy
innovadora que garantiza un pretratamiento de superficies muy ecológico
y altamente eficaz.
El espíritu inventor en Peter Förnsel no lo dejaba en paz desde
hacía mucho tiempo. “Empezó a las ocho años”, recuerda sonriendo el
gerente ejecutivo simpático, “cuando estropeé y descompuse en sus
partes el nuevo reloj despertador de campanas de mi papa. Después
intenté poner algunas partes de nuevo, creando así de repente un
carrito que se movía. Desde este momento ningún aparato cerca de él
estaba en manos seguras, sin embargo, antes de que el Sr. Förnsel
inventara las famosas toberas de plasma, tendrían que pasar muchos años.
Cuando él nació, aún duraba la Segunda Guerra Mundial. Su papa había
encontrado un empleo en Sudetenland (en la anterior Checoslovaquia),
pero en 1945 tenía que huir de los rusos hacia los abuelos en Bielefeld
(Norte-Westfalia, Alemania). De ahí su familia se va primero Baviera,
más tarde a Krefeld y al final se regresa a Westfalia. Después del
bachillerato especializado como electricista de alta tensión, Peter
Förnsel hace también la formación profesional en este campo – un tema
que siempre lo ha fascinado. Muchos años el trabaja como desarrollador
de generadores para pretratamiento de materiales con el tratamiento
Corona.
Después de que él logra construir exitosamente una instalación para
el tratamiento Corona en la industria de impresión, toma la decisión
valiente de hacerse independiente en la edad de 54 años y crea su
propia empresa. Sólo un año más tarde, en 1995, conoce al Sr. Christian
Buske. Éste reconoce el potencial de Peter Förnsel y los dos se hacen
socios. Christian Buske tiene una visión apasionante: los
procedimientos de pretratamiento tendrían que ser posibles no solamente
en el tratamiento Corona, pero también en el tratamiento a través del
sistema de toberas – un método mucho más efectivo y económico. No
obstante, primero se ha de desarrollar una tobera apropiada y
respectivamente el rayo de plasma adecuado para este tipo de
pretratamientos. A fin de funcionar correctamente, el rayo de plasma
requiere el ángulo exacto a la superficie a tratar. Sr. Förnsel capta
rápidamente: “Para esto se requiere aire, un flujo exacto de aire
comprimido que dirige el rayo de plasma y lo transporta muy
precisamente a la superficie a tratar.” Lo que nadie sospecha en este
momento: la solución sería el comienzo de una tecnología de plasma que
muy pronto ganaría fama a nivel mundial.
Solamente dos años después, la empresa desarrolla el aspirado
sistema de rotación que inmediatamente entra en uso en los procesos
industriales. Renombrados institutos de investigación, en primer lugar
el instituto Fraunhofer IFAM, Alemania muestran interés por conocer la
innovadora tecnología de plasma y la cooperación exitosa empieza. Un
poco después, en el año 1999, la empresa común recibe el nombre
“Plasmatreat“.
Las invenciones de los señores Förnsel y Buske registran patentes a nivel mundial. En el año 1999 empieza la colaboración con el mercado norteamericano, un poco después – con Asia. Mientras tanto, el desarrollo avanza a pasos agigantados. En el año 2003, Förnsel encuentra la manera como aplicar y quitar recubrimientos de muy diversos materiales mediante el plasma Openair®, lo que hoy en día crea las normas esenciales para resistencia a corrosión de metales en la industria automovilística. Buske realiza en pocos años la expansión internacional y en el año 2007 Plasmatreat cuenta con centros tecnológicos en Alemania, Norteamérica y Japón, así como con sucursales en 16 países que son mundialmente proveedores de sistemas de plasma atmosférico.
“El desarrollo de la empresa me lleva con orgullo inmenso”, dice Peter Förnsel y contesta sonriendo la pregunta si ya se han acabado las invenciones: “No se puede” – esta frase no existe en mi diccionario. En mi cabeza reposan muchas ideas importantes para el bien de Plasmatreat que yo voy a realizar en el futuro, en mi rol de consultor en la empresa.


